|
Existen dos tecnologías básicas para lograr la activación del carbón:
Activación Térmica – Consiste en oxidar la materia prima a altas temperaturas en una atmósfera inerte o reductora, casi siempre saturada con vapor de agua. La temperatura debe mantenerse constante, por lo general y dependiendo de la materia prima, se maneja entre 800°C y 1000°C.
Activación Química – Consiste en deshidratar la materia prima mediante la acción de un químico como ácido fosfórico, cloruro de zinc o carbonato de potasio. Posteriormente, se carboniza el material a temperatura media (500ºC a 600ºC) obteniéndose así la estructura porosa.

|